Terapia de sauna de infrarrojos: lo que dice la ciencia

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Las saunas de infrarrojos están ganando popularidad como herramienta de bienestar, pero ¿qué muestran realmente los estudios? A diferencia de las saunas tradicionales que calientan el aire a su alrededor, las saunas de infrarrojos utilizan la luz para calentar el cuerpo directamente. Esto crea una experiencia más suave, normalmente entre 110 y 120 grados Fahrenheit, lo que permite sesiones más largas. Si bien se necesita más investigación, la evidencia emergente sugiere que las saunas de infrarrojos pueden ofrecer varios beneficios.

Salud del corazón y circulación

Tanto las saunas de infrarrojos como las tradicionales pueden mejorar la función cardiovascular al aumentar la producción de óxido nítrico, que dilata los vasos sanguíneos. Un metanálisis encontró que las sesiones diarias de sauna de infrarrojos mejoraron la función cardíaca en personas con insuficiencia cardíaca, con efectos comparables al ejercicio moderado. Este beneficio surge del impacto de la terapia en la circulación y la reducción del estrés, factores clave para mantener un corazón sano.

Mejora del sueño

Los primeros datos sugieren que las saunas de infrarrojos podrían mejorar la calidad del sueño. Una encuesta de más de 480 participantes reveló que más del 83% informó dormir mejor una o dos noches después de usar una sauna de infrarrojos. Si bien se necesitan estudios más rigurosos, el efecto relajante de la exposición al calor probablemente sea un contribuyente importante.

Recuperación más rápida del ejercicio

Los atletas pueden encontrar útiles las saunas de infrarrojos para recuperarse. Los estudios demuestran que las sesiones de infrarrojos después del entrenamiento pueden reducir el dolor muscular y mejorar el rendimiento. El calor favorece una reparación muscular más rápida y reduce la inflamación, lo que conduce a tiempos de recuperación más rápidos.

Reducción del estrés y alivio del dolor

Las saunas de infrarrojos inducen la relajación al calmar el sistema nervioso, reducir los niveles de cortisol y aumentar la serotonina y la dopamina, las hormonas del bienestar. Esto puede conducir a una reducción del estrés y un mejor estado de ánimo. Las investigaciones también indican que la terapia infrarroja puede proporcionar alivio de condiciones de dolor crónico como la fibromialgia y la osteoartritis.

¿Quién debería tener cuidado?

Las saunas de infrarrojos son generalmente seguras, pero algunas personas deben proceder con precaución. Las mujeres embarazadas deben evitarlos por el riesgo de sobrecalentamiento, tal y como aconseja la Asociación Americana del Embarazo. Aquellos con problemas de salud subyacentes, como enfermedades cardiovasculares, deben consultar a su médico antes de usarlo.

Conclusión: La terapia con sauna de infrarrojos es una práctica de bienestar prometedora con beneficios potenciales para la salud del corazón, el sueño, la recuperación, la relajación y el control del dolor. Sin embargo, se necesita más investigación para comprender completamente sus efectos a largo plazo. Si está pensando en probarlo, hablarlo primero con su proveedor de atención médica siempre es una decisión inteligente.