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Cúrcuma y presión arterial: lo que dice la investigación

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Cúrcuma y presión arterial: lo que dice la investigación

El consumo regular de cúrcuma, particularmente en forma de suplemento, puede ofrecer beneficios modestos para reducir la presión arterial, pero la ciencia tiene matices. Si bien no es un tratamiento directo, el compuesto clave de la cúrcuma, la curcumina, actúa como un potente agente antiinflamatorio y aborda los riesgos cardiovasculares subyacentes. Esto es importante porque la inflamación crónica es un factor importante de hipertensión y enfermedades cardíacas, lo que la convierte en una estrategia potencialmente valiosa, aunque no definitiva, para la salud a largo plazo.

Cómo influye la cúrcuma en la presión arterial

El mecanismo principal no es una caída repentina de las lecturas sino más bien una reducción gradual de los factores de riesgo cardiovascular. La curcumina relaja los vasos sanguíneos y reduce la rigidez arterial causada por el estrés oxidativo y la inflamación. Varios estudios indican pequeñas mejoras:

  • La presión arterial diastólica puede disminuir aproximadamente 0,76 mmHg.
  • La presión arterial sistólica podría disminuir alrededor de 1,09 mmHg después de ocho semanas de suplementación.
  • Algunas mujeres experimentaron reducciones de 1,55 mmHg (sistólica) y 1,73 mmHg (diastólica) durante 12 semanas.

Sin embargo, estos efectos son leves y muchos estudios no muestran un impacto significativo, lo que enfatiza la necesidad de realizar más investigaciones. Los beneficios son más evidentes en personas con hipertensión leve, enfermedad del hígado graso o riesgo cardiovascular elevado debido a la diabetes tipo 2.

¿Quién podría beneficiarse y durante cuánto tiempo?

Las personas con hipertensión leve o estrés oxidativo podrían beneficiarse al incorporar la cúrcuma a su rutina, idealmente durante ocho a doce semanas. Cocinar con cúrcuma ofrece algunas ventajas, pero alcanzar dosis medicinales (de una a tres cucharadas diarias) sólo a través de la dieta no es práctico para la mayoría. Pueden ser necesarios suplementos, generalmente a partir de 500 a 1000 mg por día, aunque la FDA considera seguras dosis más altas (hasta 4000 a 8000 mg).

Para las personas con hipertensión moderada a grave, los tratamientos médicos estándar siguen siendo primordiales; La cúrcuma debe considerarse sólo como un enfoque complementario bajo la supervisión de un médico. La posible conexión entre el consumo de cúrcuma y la reducción del riesgo de Alzheimer en las poblaciones indias resalta aún más sus beneficios más amplios para la salud.

Precauciones y Riesgos

La cúrcuma es generalmente segura, pero se recomienda precaución a quienes toman anticoagulantes, se preparan para una cirugía, están embarazadas o amamantando, o con enfermedades de la vesícula biliar. La salud del hígado es una preocupación clave: las interacciones de los suplementos podrían contribuir a la disfunción hepática en algunos casos. También existen riesgos de contaminación, por lo que son esenciales productos de calidad probados por terceros y con una cadena de custodia verificada.

Los posibles efectos secundarios adicionales incluyen malestar estomacal, cálculos renales, función inmune mejorada (problemática para personas inmunodeprimidas) e interacciones medicamentosas que podrían reducir el azúcar en sangre o diluir la sangre.

Si bien la cúrcuma es prometedora para controlar la presión arterial gracias a sus efectos antiinflamatorios, no es una solución independiente. Un enfoque holístico que implique ajustes en el estilo de vida y supervisión médica sigue siendo fundamental para una salud cardiovascular óptima.

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