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Los costos ocultos del cloro: lo que los nadadores deben saber

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El cloro es esencial para mantener seguras las piscinas, pero no está exento de inconvenientes. Si bien mata eficazmente las bacterias y previene infecciones, la exposición puede provocar varios efectos secundarios incómodos, desde piel seca y ojos irritados hasta posibles problemas respiratorios. Comprender estos efectos (y cómo mitigarlos) es crucial para cualquiera que pase tiempo en agua clorada.

Cómo afecta el cloro a tu cuerpo

El cloro actúa oxidando la materia orgánica, incluidas las bacterias, los aceites de la piel y las proteínas del cabello. Este proceso, además de desinfectar, también elimina las defensas naturales. A continuación se muestra un desglose de los problemas más comunes:

  • Piel seca y con picazón: El cloro elimina los aceites naturales, debilitando la barrera protectora de la piel. Esto deja los poros expuestos, haciendo que la piel sea vulnerable a una mayor irritación.
  • Cabello dañado: Al igual que la piel, el cabello pierde aceites naturales, volviéndose seco, quebradizo y propenso a cambios de color (especialmente para tonos más claros). El cobre oxidado en algunas piscinas puede provocar un tinte verdoso.
  • Irritación de los ojos: El cloro elimina la película lagrimal que lubrica y protege los ojos, lo que provoca enrojecimiento, ardor y sensibilidad temporal.
  • Problemas respiratorios: Cuando el cloro se mezcla con el sudor, la suciedad y los fluidos corporales, se crean cloraminas. Estos gases volátiles irritan las vías respiratorias, provocan tos, sibilancias y potencialmente desencadenan síntomas de asma.

Qué puedes hacer al respecto

Prevenir estos efectos requiere medidas proactivas. La clave es minimizar la exposición y restaurar las defensas naturales después:

  1. Ducha inmediata: Enjuáguese bien con un jabón suave tan pronto como salga de la piscina para eliminar el cloro residual. Evite los exfoliantes fuertes, ya que irritan aún más la piel. Continúe con una crema hidratante espesa mientras la piel aún esté húmeda.
  2. Protección del cabello: Sature el cabello con agua limpia antes de entrar a la piscina para reducir la absorción de cloro. Luego, use un champú clarificante para eliminar los químicos y siga con un acondicionador profundo. Los gorros de baño son la barrera más eficaz.
  3. Seguridad ocular: Evite usar lentes de contacto en piscinas con cloro, ya que atrapan químicos en los ojos. Las gafas de natación brindan la mejor protección. Si las gafas no son una opción, salpique los ojos cerrados con agua dulce inmediatamente después de nadar. Las gotas lubricantes para los ojos también pueden ayudar.
  4. Conciencia respiratoria: Tenga en cuenta los fuertes olores a cloro, que indican niveles altos de cloramina. Las piscinas cubiertas suelen ser más problemáticas debido a la mala ventilación. Si tiene asma, mantenga cerca su inhalador de alivio y consulte a su neumólogo si los síntomas empeoran.

Sensibilidad al cloro versus alergia

Las reacciones al cloro rara vez son verdaderas alergias. Más bien, suelen ser sensibilidades o irritaciones exacerbadas por afecciones existentes como el eczema o la psoriasis. Si experimenta síntomas recurrentes (tos, erupciones cutáneas o irritación grave), consulte a un alergólogo para descartar otros posibles desencadenantes y controlar las afecciones subyacentes.

El resultado final

El cloro es un mal necesario para la seguridad de las piscinas, pero conlleva compensaciones. Al comprender los riesgos y tomar precauciones sencillas, los nadadores pueden minimizar las molestias y disfrutar de su tiempo en el agua sin consecuencias a largo plazo. Priorizar los cuidados posteriores a la natación, proteger las zonas vulnerables y ser consciente de los factores ambientales son esenciales para una experiencia de natación saludable y placentera.

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