El término “síndrome de Asperger” ya no es un diagnóstico médico formal. En cambio, las características previamente asociadas con el síndrome de Asperger ahora se entienden como parte del trastorno del espectro autista (TEA) más amplio. Este cambio refleja una comprensión más matizada de las diferencias en el desarrollo neurológico, alejándose de categorías rígidas hacia el reconocimiento de un espectro de necesidades y fortalezas.
La evolución del diagnóstico
Antes de 2013, el síndrome de Asperger se utilizaba para describir a personas con autismo de alto funcionamiento que exhibían una inteligencia típica pero enfrentaban desafíos en la interacción social y la comunicación. Hoy en día, estas personas suelen clasificarse como TEA de “nivel 1”, lo que significa que requieren un nivel más bajo de apoyo en comparación con otros en el espectro. Sin embargo, es fundamental recordar que cada persona autista es única y las necesidades de apoyo varían significativamente.
Reconociendo las señales
El autismo de nivel 1 puede manifestarse de varias maneras, que incluyen:
- Dificultad para iniciar interacciones sociales.
- Respuestas atípicas a señales sociales.
- Reducido interés en el compromiso social.
- Inflexibilidad conductual que interfiere con el funcionamiento diario.
- Tiene dificultades con las transiciones entre actividades.
- Desafíos en la planificación y organización.
Estos son sólo algunos indicadores y la presentación del TEA varía mucho.
Detección y evaluación: cómo funciona
No existe ninguna prueba médica única para diagnosticar el autismo. El diagnóstico se basa en una evaluación integral por parte de los profesionales sanitarios, combinando:
- Revisión del historial de desarrollo: Comprender los patrones de desarrollo temprano de una persona.
- Observación del comportamiento: Evaluar cómo interactúa un individuo en diferentes entornos.
- Entrevistas: Recopilación de opiniones de la persona, la familia o los cuidadores.
Herramientas de detección disponibles
La detección temprana es crucial. A continuación se muestran algunas herramientas de detección ampliamente utilizadas:
- Lista de verificación modificada para el autismo en niños pequeños (M-CHAT): Un cuestionario completado por los padres para niños de 16 a 30 meses.
- Herramienta de detección de autismo en niños pequeños y pequeños (STAT): Una evaluación basada en actividades para niños de 24 a 36 meses, administrada por profesionales capacitados.
- Herramienta de Vigilancia de Atención y Comunicación Social (SACS): Utilizada para niños desde 12 meses hasta preescolar, administrada por educadores o personal de salud.
- Cuestionario de detección de desafíos sociales (SCSQ): Ayuda a identificar niños en edad escolar con rasgos previamente asociados con el síndrome de Asperger.
- Prueba de cociente del espectro autista (AQ): Un cuestionario autoadministrado para adultos de 16 años o más.
Nota importante: Las herramientas de detección no son diagnósticas. Indican si es necesaria una evaluación adicional.
La importancia del diagnóstico temprano
La identificación temprana del TEA puede mejorar significativamente la calidad de vida de una persona. Permite una intervención oportuna, apoyo personalizado y una mejor comprensión de las fortalezas y desafíos individuales. Si sospecha que usted o alguien que conoce puede estar en el espectro, consultar a un profesional de la salud es el primer paso.
El cambio de etiquetar “Asperger” a comprender el TEA como un espectro tiene que ver con la claridad, la inclusión y un mejor apoyo para las personas neurodivergentes. El objetivo no es encajonar a las personas, sino reconocer sus necesidades únicas y ayudarlas a prosperar.
