Las últimas directrices dietéticas han provocado un debate, en particular entre quienes están preocupados por el riesgo de cáncer: los supervivientes, los que prosperan y los que están genéticamente predispuestos a la enfermedad. Si bien las pautas enfatizan en gran medida los alimentos integrales, la presentación visual plantea dudas sobre si el mensaje se está perdiendo en la traducción.
Lo bueno: alimentación basada en plantas para la salud
Las pautas actualizadas continúan fomentando una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales, legumbres (incluida la soja), nueces y semillas, al tiempo que limitan los alimentos ultraprocesados, los azúcares añadidos, las grasas saturadas y el exceso de sodio. Esto se alinea con las recomendaciones establecidas para la prevención y recuperación del cáncer.
Conclusiones clave:
- Ingesta de proteínas: La ingesta de proteínas recomendada de 1,2 a 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal es crucial para quienes se encuentran en tratamiento o recuperación del cáncer, ya que las necesidades de proteínas son mayores durante estas fases.
- La conveniencia importa: Las pautas reconocen la importancia de los productos congelados y enlatados, particularmente para personas con fatiga o energía limitada durante el tratamiento.
- El papel de la soja: La soja es un alimento poderoso, a menudo mal entendido, relacionado con un riesgo reducido de recurrencia del cáncer de mama, y su inclusión en las pautas escritas es alentadora.
La Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS) apoya este enfoque basado en plantas y enfatiza sus beneficios para reducir el riesgo de recurrencia, mejorar la salud cardiometabólica y aumentar la longevidad.
El problema: una pirámide visual engañosa
La representación visual de las nuevas directrices (una pirámide alimenticia invertida) contradice las recomendaciones escritas. La pirámide implica que los alimentos de origen animal ricos en grasas saturadas merecen más espacio en el plato, mientras que las proteínas vegetales se minimizan y los cereales integrales quedan relegados al fondo. Esto es preocupante porque el consumo elevado de grasas saturadas está relacionado con una mayor mortalidad por cáncer.
La ciencia:
- Las investigaciones muestran que las carnes rojas y procesadas aumentan el riesgo de cáncer colorrectal.
- Cambiar las grasas saturadas por grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas (como el aceite de oliva) reduce el riesgo de morir de cáncer y enfermedades cardíacas.
- Reemplazar solo el 3% de las calorías diarias provenientes de proteína animal con proteína vegetal puede reducir la mortalidad por cáncer y enfermedades cardíacas en un 10%.
El desequilibrio de la pirámide socava el mensaje central de las directrices: priorizar los alimentos vegetales integrales.
Consumo de alcohol: una recomendación vaga
Otro inconveniente importante es la eliminación de un límite diario claro de alcohol, reemplazado por la vaga sugerencia de “beber menos”. El alcohol es un carcinógeno conocido relacionado con al menos siete tipos de cáncer, incluidos el de mama, colorrectal, esofágico y de hígado. Para quienes están preocupados por el riesgo de cáncer, abstenerse del alcohol es la opción más segura. Si se produce consumo, la ACS recomienda no más de una bebida al día para las mujeres y dos para los hombres.
Cuatro principios dietéticos fundamentales para la salud a largo plazo
Para optimizar la salud y reducir el riesgo de cáncer, concéntrese en estos principios:
- Frutas y verduras: Trate de consumir al menos 5 a 7 porciones diarias, ya sean frescas, congeladas o enlatadas.
- Granos integrales: Cambie los granos refinados por granos integrales como quinua, farro, arroz integral o avena cortada.
- Primero las proteínas vegetales: Prepare comidas con frijoles, lentejas, soja, nueces y semillas antes de agregar proteínas animales magras en cantidades más pequeñas.
- Minimiza los alimentos ultraprocesados: Reduce el consumo de alimentos ultraprocesados, carnes rojas y procesadas y alcohol tanto como sea posible.
Conclusión:
Los patrones dietéticos importan más que la perfección. Elegir constantemente alimentos vegetales integrales en lugar de opciones procesadas es la clave para la salud a largo plazo y la reducción del riesgo de cáncer. Como dijo Michael Pollan: “Come alimentos. No demasiado. Principalmente plantas”.
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