Deja de adivinar con tu plato. Comience a tratar.

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La comida no es combustible. Al menos no sólo eso. Para algunas personas, la comida es un campo de batalla. Tiene enfermedad de Crohn, artritis reumatoide o simplemente una fiebre que no cede. Ahora tienes que descubrir qué entra en tu boca sin empeorarlo. ¿El consejo en línea? Un desastre. Listas apiladas en listas. “Come esto, evita aquello”.

Es abrumador. Pero necesario.

El laberinto de la EII

La enfermedad inflamatoria intestinal (la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa) son complicadas. Complicado. Una persona reacciona a la fibra, otra la necesita. ¿El consenso? Los alimentos ultraprocesados ​​son malos. Evítalos. Siempre. Las grasas saturadas también pueden provocar ataques de asma, pero no todas las grasas son enemigas. Las grasas saludables son importantes. Luego está el debate sobre las dietas basadas en plantas. ¿Puede ayudar comer como vegano? Algunos datos sugieren que sí, pero no es una panacea.

“No existe una dieta universal para la EII. Escuche su instinto. Literalmente”.

Si está cocinando para alguien con CU, sea sencillo. Texturas suaves. Fácil digestión. Tampoco compliques la cena cuando tengas gastritis. Ese festín nocturno suele ser el culpable cuando el dolor de estómago aparece después de la comida frita.

Cuando el cuerpo arde

Fiebre. Neumonía. Bronquitis. Tu cuerpo está luchando. Comer lo incorrecto sólo añade munición al lado enemigo. Se acabó la comida frita. ¿Comida picante? Quizás más tarde. ¿Qué ayuda? Hidratación. Electrolitos. Las dietas ligeras y blandas tienen sentido aquí, no porque sean “aburridas” sino porque ahorran energía para el sistema inmunológico. Bland no es un castigo. Es estrategia.

Los pacientes con artritis reumatoide enfrentan un dilema similar. La inflamación es la raíz. El azúcar lo alimenta. Algunas frutas pueden calmarlo. Comprar comestibles se convierte en un campo minado. ¿En qué pasillo confías? Concéntrese en los conceptos básicos de los antiinflamatorios. Evite los sospechosos habituales, como los cereales azucarados en el desayuno.

El misterio del moco

Algunas personas juran que los lácteos crean moco. ¿Lo hace? Para algunos, sí. Para otros, no. Pero si tienes exceso de flema, probar una semana sin leche no es un mal experimento. Luego está H. pylori. Si le han diagnosticado esa bacteria en el estómago, la lista de alimentos “no comer” se vuelve específica. Café. Alcohol. Pimientos picantes. Deshazte de ellos hasta que el tratamiento funcione.

¿Y qué pasa con la leche de coco? ¿De moda? Sí. ¿Bueno para los intestinos? Discutible. Algunos lo toleran bien. Otros tienen diarrea. Conócete a ti mismo.

Soluciones rápidas y resultados lentos

¿Quieres mejorar tu microbioma intestinal? Empiece hoy. Se necesita tiempo. Años, incluso. Los probióticos ayudan, pero los alimentos fermentados son lo mejor. Yogur, si puedes tomarlo. Chucrut. Kimchi. Pequeños pasos.

Manejar el dolor de la enfermedad de Crohn implica más que pastillas. Posicionamiento. Calor. Reducción del estrés. Y comer los “mejores” alimentos, lo que normalmente significa simplemente “menos irritantes”. Evitar los factores desencadenantes es la mitad de la batalla.

¿Quién sabe qué funciona mejor para ti? Prueba y error. Prueba dolorosa. Error frustrante. Lleve un diario de alimentos. Mira los patrones. No existe ninguna aplicación que conozca tu cuerpo mejor que tú.

Quizás la próxima semana el dolor desaparezca. Quizás la semana que viene baje la fiebre. Hasta entonces, elige con cuidado. Come con cuidado. Viva con cuidado.

¿Qué hay en tu plato mañana?