El embarazo altera fundamentalmente las funciones corporales y los cambios en la micción (frecuencia, color, olor) son comunes. Estos cambios suelen ser normales y están impulsados por fluctuaciones hormonales, aumento del volumen sanguíneo y el crecimiento del útero. Sin embargo, también pueden indicar problemas subyacentes como infecciones del tracto urinario (ITU), que se vuelven más probables durante el embarazo. Comprender estos cambios es vital para mantenerse saludable.
Cómo el embarazo afecta su sistema urinario
Durante el embarazo, los niveles hormonales aumentan, aumenta el flujo sanguíneo a los riñones y el útero se expande. Estos factores afectan colectivamente los patrones de micción. Según la Dra. Shivika Trivedi de UChicago Medicine, las mujeres con afecciones preexistentes como presión arterial alta o problemas renales pueden experimentar cambios más notables. Estos cambios suelen comenzar temprano y persistir durante toda la gestación.
Primer trimestre: mayor frecuencia
A partir del primer trimestre es típico un aumento de la micción. Esto se debe en parte a un mayor flujo sanguíneo a los riñones, lo que lleva a una mayor producción de orina. El volumen de sangre se expande hasta un 50% durante el embarazo, como señaló el Dr. Trivedi, lo que aumenta naturalmente la producción de orina. El útero en expansión también comienza a comprimir la vejiga, reduciendo su capacidad. Mantenerse bien hidratado es fundamental, pero una mayor ingesta de líquidos puede diluir aún más la orina.
Segundo trimestre: alivio temporal
A medida que el útero asciende hacia el abdomen, la presión sobre la vejiga puede disminuir temporalmente. La producción de orina sigue siendo elevada, pero la frecuencia de las idas al baño podría disminuir ligeramente. Sin embargo, este respiro dura poco.
Tercer trimestre: fugas y micción nocturna
En los últimos meses, los cambios hormonales (relaxina y progesterona) relajan los músculos del suelo pélvico, lo que puede provocar pérdidas de orina al toser, estornudar o reír. El líquido que se acumula en las piernas durante el día se reabsorbe en el torrente sanguíneo al acostarse, lo que provoca un aumento de la micción nocturna. El útero en crecimiento vuelve a ejercer una presión significativa sobre la vejiga, lo que aumenta aún más la frecuencia.
Mayor riesgo de ITU durante el embarazo
El embarazo aumenta la susceptibilidad a las infecciones urinarias debido a cambios hormonales y cambios fisiológicos. Aproximadamente 1 de cada 12 personas embarazadas experimenta al menos una ITU. Las bacterias pueden prosperar en la orina, especialmente si la vejiga no se vacía por completo, y los riñones con fugas pueden permitir que la glucosa se derrame en la orina, lo que constituye un caldo de cultivo para las infecciones.
Por qué es importante: Las infecciones urinarias durante el embarazo presentan un mayor riesgo de propagarse a los riñones porque el uréter se dilata y el útero puede comprimirlo, lo que genera presión en el sistema urinario. La bacteriuria asintomática (BAS) (bacterias en la orina sin síntomas) es común y, a menudo, se detecta durante las primeras visitas prenatales. Las infecciones urinarias no tratadas pueden provocar abortos espontáneos u otras complicaciones graves.
Los síntomas comunes de la ITU incluyen:
– Necesidad urgente de orinar
– Sensación de ardor al orinar
– Orina turbia y con mal olor.
– Sangre en la orina
– Incontinencia
Los síntomas menos frecuentes incluyen fiebre, escalofríos, confusión mental, vómitos o dolor en el costado. Siempre se recomienda un tratamiento oportuno.
Los estreptococos del grupo B y la salud urinaria
El estreptococo del grupo B (GBS), una bacteria presente en los intestinos o el tracto genital inferior, puede causar infecciones urinarias. Aunque suele ser inofensivo en adultos sanos, el GBS puede dañar a los recién nacidos durante el parto si se transmite debido a su falta de inmunidad. La detección de GBS se realiza entre las semanas 36 y 37 y, si se detecta, se administran antibióticos durante el trabajo de parto.
Prevención y cuándo buscar atención médica
Hábitos simples pueden reducir el riesgo de ITU:
– Bebe mucha agua
– Vacíe su vejiga completamente y con frecuencia.
– Orina antes y después del sexo.
– Limpiar de adelante hacia atrás
– Llevar ropa interior de algodón.
– Evitar ropa ajustada y jabones fuertes.
Busque atención médica inmediata si experimenta:
– Dolor o ardor al orinar
– Necesidad fuerte y persistente de orinar
– Fiebre, escalofríos o dolor de espalda.
– Orina turbia, maloliente o con sangre.
– Dificultad para orinar
– Signos de deshidratación o vómitos intensos.
En última instancia, los cambios en la orina son una parte normal del embarazo. Sin embargo, monitorear los síntomas preocupantes y buscar atención médica oportuna es crucial para mantener la salud materna y fetal. Los controles prenatales periódicos y los análisis de orina pueden identificar infecciones o deshidratación tempranamente, lo que garantiza un tratamiento eficaz.

























