Reescribiendo tu historia

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Llevar un diario está en todas partes en este momento. ¿Estresado? Escribir. ¿Con el corazón roto? Escribir. ¿Simplemente estás teniendo un martes raro? Pon el lápiz sobre el papel.

Es un consejo abrumador para las personas que miran una página en blanco. Vale… ¿y ahora qué?

Un estudio reciente ofrece un ángulo específico que realmente se mantuvo. Estamos hablando de un alivio a largo plazo para los adultos jóvenes que enfrentan la depresión. El truco no consistía en enumerar las cosas por las que estabas agradecido. Tampoco era un diario de tareas diarias. Fue un ejercicio de dos semanas para responder una pregunta. ¿Cómo llegaste a ser quien eres?

Conectar los puntos ayuda. Esta investigación sugiere ver el hilo de su pasado hacia su futuro como base para usted. Detiene la deriva.

El experimento

Observaron a 111 adultos jóvenes. De 18 a 29 años. Todos enfrentan depresión de moderada a grave.

La mitad de ellos eran controles. Escribieron cosas aburridas. Corre al supermercado. Rutinas diarias.

¿La otra mitad? Profundizaron en su historia.

Durante dos semanas respondieron cinco preguntas. Uno para la primera infancia. Uno para secundaria. Uno para secundaria. Uno para hoy. Uno para el yo futuro. Tenían que encontrar una sola palabra para cada capítulo. Tuvieron que rastrear qué les dio forma y cómo cambiaron.

Los investigadores se registraron en tres puntos. Durante el proceso. Dos semanas después. Y lo más importante. Dos meses después dejaron de escribir.

Por qué funcionó

Dos meses después, los narradores informaron menos síntomas de depresión que el grupo de control.

Se sintieron más conectados consigo mismos. Se sintieron menos “descarrilados”. Los psicólogos usan ese término cuando sientes que has perdido a la persona que se suponía que eras. Los escritores aguantaron.

Pero no todas las revistas son iguales.

El mayor beneficio provino de los participantes que no pretendían que su pasado fuera feliz. Reconocieron las partes difíciles pero preguntaron cómo los cambió. Encontraron crecimiento dentro de la lucha.

¿Otros? Se quedaron estancados.

Repitieron el dolor sin avanzar. Eso no es reflexión. Eso es cavilación. Uno construye sentido. El otro te atrapa.

Esto no es terapia. No confundas los dos. Complementa el tratamiento. No lo reemplaza.

La reflexión te ayuda a tener sentido. La cavilación simplemente se repite.

Pruebe las cinco indicaciones

¿Quieres intentarlo? Estas son las preguntas centrales que utilizó el estudio. Simplificado para la vida real.

  1. ¿Quién eras cuando eras niño? ¿Qué te emocionó? ¿Qué palabra resume esa época?
  2. ¿Qué te marcó durante los años de la escuela secundaria?
  3. ¿Qué momentos de la secundaria todavía te influyen ahora?
  4. ¿Con quién tienes razón hoy? ¿Qué valoras realmente?
  5. ¿En quién esperas convertirte? ¿Cómo encaja esa futura persona con el resto de tu línea de tiempo?

El resultado final

Siempre miramos hacia adelante. ¿Qué sigue? ¿Qué viene?

Esto sugiere que mirar hacia atrás también tiene peso.

No para corregir viejos errores. No para reescribir la historia. Pero a ver el hilo. Llevas cosas. Creces a su alrededor. Quizás ver esa continuidad te ayude a mantenerte un poco más firme hoy. O tal vez no sea así. De cualquier manera. Es una forma de dejar de correr.