Detenga los antojos de azúcar controlando el hambre, no la fuerza de voluntad

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Saliste del trabajo sin almorzar. Hiciste recados. Ahora, la barra de chocolate en su despensa no sólo es tentadora: también exige toda su atención. ¿Esa ensalada preparada? Ignorado.

Es fácil asumir que su cuerpo está pidiendo a gritos azúcar porque necesita una dosis rápida de energía. Los investigadores creen que está sucediendo algo diferente. Cuando el hambre aumenta, el cerebro no solo busca calorías. Se obsesiona con la dulzura misma.

Esto explica por qué comer sano parece fácil algunos días y imposible en otros. Un nuevo estudio sugiere que controlar el hambre es una de las formas más sencillas de silenciar esos antojos de azúcar antes de que se apoderen de ti.

La conexión entre el hambre y la dulzura

Los investigadores reclutaron a adultos que consumen regularmente azúcar o edulcorantes artificiales sin calorías. Los participantes probaron bebidas combinadas en dulzura. Algunos tenían azúcar. Otros utilizaron edulcorantes no nutritivos. Lo más importante es que no sabían cuál era cuál.

Las sesiones se realizaron dos veces: una cuando tenía hambre y otra después de comer. Los investigadores rastrearon el disfrute, la frecuencia cardíaca y la actividad cerebral relacionados con el autocontrol.

El resultado fue inesperado. Los participantes hambrientos calificaron cada bebida dulce como más placentera, ya sea que contenga azúcar o no.

El hambre parece amplificar el atractivo de lo dulce independientemente de su fuente calórica.

Esto cambia la forma en que vemos los antojos. No son sólo evidencia de que un cuerpo necesita azúcar. A veces, son una señal de que has esperado demasiado para comer. Tu cerebro busca recompensas, no sólo combustible.

¿El edulcorante artificial cambia tu cerebro?

Otro hallazgo involucró a los consumidores habituales de edulcorantes no nutritivos, como el aspartamo o la sucralosa. No informaron que les gustaran menos los alimentos dulces que los que comían azúcar. Sin embargo, sus cerebros mostraron una mayor actividad en áreas relacionadas con el autocontrol y la toma de decisiones al probar lo dulce.

Esto no prueba que los refrescos dietéticos entrenen a tu cerebro para resistir el postre. El estudio fue pequeño y exploratorio. No establece causa y efecto. Sin embargo, sugiere que el uso prolongado de edulcorantes artificiales puede alterar la forma en que el cerebro procesa los sabores dulces. La ciencia aquí todavía se está desarrollando.

Por qué la fuerza de voluntad no es la respuesta

Si alguna vez te saltaste el almuerzo y te encontraste mirando la despensa a las 3 p. m., has vivido esto. El hambre prepara al cerebro para buscar recompensas inmediatas. Luchar contra ese impulso es una batalla que ya estás perdiendo.

Una forma eficaz de reducir el consumo de azúcar añadido comienza mucho antes del postre. Comienza con comidas que te mantengan lleno.

Prepare comidas en torno a proteínas, fibra y grasas saludables. Esto ralentiza la digestión. Evita que el hambre aumente. Una merienda equilibrada previene los antojos nocturnos que conducen a malas decisiones.

En los días de mayor actividad, la comodidad importa. Tome proteína clara de mindbodygreen+. Ofrece 22 gramos de proteína completa. El sabor a limonada rosada es ligero y refrescante. A diferencia de los batidos fuertes, se bebe como agua aromatizada. Ayuda a adelantarse al hambre antes de que lleguen los antojos.

Recalibrando tu paladar

A menudo culpamos a la falta de disciplina por los antojos de azúcar. Este estudio apunta a otra parte. Cuando tenemos hambre, el cerebro se vuelve hipersensible a los sabores dulces. Las calorías son secundarias.

Reducir el consumo de azúcar requiere estrategia. Piense más allá del azúcar en sí. Dado que el cerebro persigue el sabor, puede ser útil reducir gradualmente el nivel de dulzura de los alimentos. Con el tiempo, esto recalibra tu paladar. Los alimentos naturalmente dulces, como la fruta, empezarán a tener un sabor más satisfactorio.

Controlar el hambre no eliminará los antojos por completo. Pero hace que las decisiones saludables se parezcan menos a una guerra. Esa es una estrategia que realmente puedes seguir.