Sara Josephine Baker: Cómo un médico redujo drásticamente la mortalidad infantil en Nueva York

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Sara Josephine Baker no solo trataba a niños enfermos. Ella construyó el sistema que los salvó.

Nacido en Poughkeepsie, Nueva York, en 1873, Baker enfrentó un muro financiero desde el principio. Su padre murió antes de que ella pudiera pagar Vassar, por lo que se dedicó a la medicina. Después de un año de estudio privado, ingresó en la Facultad de Medicina de Mujeres de la enfermería de Nueva York. Se graduó en 1898, hizo una pasantía en el Hospital para Mujeres y Niños de Nueva Inglaterra y comenzó su práctica privada en la ciudad de Nueva York.

Pero su verdadero trabajo comenzó en 1901.

De la tifoidea María a la higiene infantil

Baker se unió al departamento de salud de la ciudad como inspector médico. En 1907, era asistente del comisionado de salud. En ese papel, ayudó a atrapar a “Typhoid Mary” Mallon. Famoso, sin duda. Pero Baker vio algo más grande.

El programa existente se centraba en detectar enfermedades infecciosas después de que ocurrieran. Baker quería detenerlos antes del nacimiento.

Probó su plan en el verano de 1908 en un barrio pobre del East Side. Envió un equipo de 30 enfermeras al vecindario. ¿Su trabajo? Encuentra a cada bebé. Enseñar a las madres higiene básica: ventilación, baño, ropa ligera, lactancia materna. Luego, haga un seguimiento.

Los resultados fueron crudos. A finales de ese verano, el distrito registró 1.200 muertes infantiles menos que el año anterior.

Construcción de la primera agencia gubernamental de salud infantil

La ciudad se dio cuenta. En agosto de 1908 se creó la División de Higiene Infantil. Baker se convirtió en su director.

Esta fue la primera agencia gubernamental del mundo dedicada exclusivamente a la salud infantil.

Bajo Baker, la división se expandió rápidamente. Ya no se trataba sólo de un vecindario. El programa incluyó:

  • Examen estricto y concesión de licencias a las parteras.
  • Instrucción gratuita de parteras en el Hospital Bellevue a partir de 1911.
  • Nombramiento de enfermeras y médicos escolares.
  • Gotas oftálmicas obligatorias de nitrato de plata para todos los recién nacidos para prevenir la gonorrea.
  • Inspecciones escolares para enfermedades infecciosas.
  • Distribución de información de salud a familias de bajos ingresos.

Las madres trabajadoras se enfrentaban a un problema específico: nadie que cuidara al bebé mientras trabajaban. Baker organizó “ligas de pequeñas madres” para capacitar a las niñas en el cuidado infantil.

Los números detrás del impacto

Los datos cuentan la historia. En 1908, la tasa de mortalidad infantil de la ciudad de Nueva York era de 144 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.

En 1918, había caído a 88.
En 1923, cayó a 66.

Esas no son caídas menores. Esa es una reducción masiva de las pérdidas.

A principios de la década de 1920, los centros de salud de Baker atendían a unos 60.000 bebés al año. Esa fue la mitad de todos los niños nacidos en la ciudad.

Baker no se detuvo allí. Dio conferencias sobre higiene infantil en la Facultad de Medicina del Hospital Bellevue de la Universidad de Nueva York de 1916 a 1930. En 1917, se convirtió en la primera mujer en obtener un doctorado en salud pública en esa institución.

También se desempeñó como consultora de personal de la Oficina Federal de la Infancia durante 16 años, a partir de 1912. Después de retirarse de la oficina de su ciudad en 1923, siguió involucrada como consultora e incluso representó cuestiones de salud infantil ante la Liga de las Naciones.

Por qué su trabajo sigue siendo importante

Baker demostró que la salud pública no se trata sólo de hospitales. Se trata de prevención. Se trata de enseñar a las madres, regular a las parteras e inspeccionar las escuelas.

Escribió sobre este trabajo en varios libros, entre ellos Healthy Babies, Healthy Children y Healthy Mothers, todos publicados en 1920. Su autobiografía, Fighting for Life, salió a la luz en 1939.

Su legado no es sólo un nombre en un libro de historia. Es el marco estructural de cómo las ciudades modernas abordan la salud pediátrica. La caída de la mortalidad no fue cuestión de suerte. Era un sistema. Y Baker lo construyó.